Preguntas frecuentes sobre Impuesto de Sociedades
Todo lo que necesitas saber sobre la tributación corporativa en España
El resultado contable es lo que ves en tu cuenta de pérdidas y ganancias (beneficio o pérdida según las normas contables). La base imponible es ese resultado ajustado con las correcciones que exige la Ley del Impuesto sobre Sociedades: algunos gastos no son deducibles, hay ingresos que no tributan, y existen límites específicos. Por eso muchas empresas tienen beneficio contable pero pagan menos impuestos, o al revés.
Puedes deducir los gastos necesarios para obtener ingresos: nóminas, alquileres, suministros, seguros, servicios profesionales. Pero hay limitaciones importantes. Los gastos de representación están limitados al 1 de la cifra de negocios, algunos viajes no son deducibles si no están bien documentados, y los gastos de comidas tienen límites. Lo clave es que el gasto sea necesario para tu actividad y que tengas justificantes: facturas, recibos, documentación clara.
Tienes 25 días naturales desde el fin del plazo para presentar declaraciones (normalmente entre el 1 de abril y el 30 de junio para empresas con ejercicio coincidente con el año natural). Si no presentas en plazo, se aplican recargos del 5% al 20% según los meses de retraso. Además, la Hacienda Pública puede hacer inspecciones retroactivas hasta 4 años.
Puedes compensar pérdidas de ejercicios anteriores contra los beneficios actuales, pero con límites. Desde 2022, el límite de compensación es del 50% de la base imponible positiva del ejercicio (antes era más restrictivo). Las pérdidas no prescriben, pero necesitas tenerlas bien registradas en tu gestión fiscal. Si cambias de actividad principal, hay limitaciones adicionales.
Los dividendos que distribuyes a accionistas no son deducibles de la base imponible de la sociedad: pagas impuesto de sociedades sobre ese beneficio, y luego los accionistas pagan IRPF sobre los dividendos recibidos (en torno al 19-23% dependiendo de su tramo). Es lo que se llama doble imposición. Por eso la planificación fiscal es importante: hay que evaluar si es mejor reinvertir en la empresa, pagar sueldos adicionales, o realizar aportaciones de capital.
No es obligatorio, pero te lo recomendamos. La Hacienda Pública genera un borrador automático con los datos que tiene (retenciones, ingresos declarados por terceros), pero puede contener errores o no reflejar correcciones fiscales que tú necesitas hacer. Presentar un borrador propio te da control total y reduce riesgos de inspección.
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